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NO HAY BREAK, A PONERSE LA MASCARILLA


SAN JUAN, PR – JUNIO 2020 – El National Institute of Justice se dedica a compilar información que los profesionales de ciencias forenses usan como referencia para hacer un buen trabajo. Una de las recomendaciones que hacen en su manual del 2017 es en cuanto al uso de mascarillas a la hora de examinar a una víctima de abuso sexual. Uno pensaría que son obligatorias durante estas entrevistas para evitar contaminación, pero veremos que las enfermeras no piensan igual.


El argumento de los redactores es que mientras más va avanzando la tecnología, más sensitivo es el equipo a las muestras que se recopilen. El problema es cómo las mascarillas interfieren con el proceso, y por qué el 77% de las enfermeras entrevistadas no las usan.

Cuando una enfermera lleva a cabo una entrevista, la comunicación no es solo verbal. Se extiende también al tacto, porque hay que recolectar muestras de ADN. Esto significa que las enfermeras se acercan a la persona, la tocan o la manipulan y, si no tienen cuidado, pueden contaminar la evidencia. Por eso, muchos piensan que es mejor tener cuidado y usar las mascarillas.


Las enfermeras entrevistadas dijeron que la mascarilla puede interferir con varias cosas, y una de ellas es la relación que tienen que crear con la paciente para que se sienta cómoda y apoyada. Esta conexión es crucial, porque de ella depende la cooperación de la víctima, y aporta a la recuperación psicológica de la misma. Las mascarillas pueden hacer que la persona se sienta como un experimento, o algo foráneo.


El estudio también decía que los niños reaccionan negativamente hacia la mascarilla. Me imagino que, como están las cosas ahora mismo por el coronavirus, eso habrá cambiado. De todos modos, es importante que el niño pueda ver la cara de la persona para establecer confianza con alguien que pueden reconocer, no solo un par de ojos y una mascarilla azul.

Encima de esto, para hacer uso correcto de las mascarillas y mantener el ambiente estéril por completo, la enfermera tiene que tomar más pasos, no es ponérsela y ya. Tiene que utilizar una bata médica desechable, tener gafas protectoras para los ojos y cambiarse los guantes cada vez que se ajuste la mascarilla, los espejuelos, o toque cualquier cosa.


Aunque hace sentido que exista esta preocupación, no hay estudios sobre las enfermeras contaminando la evidencia que obtienen, así que se puede decir que no la tienen que usar. O sea, si hacen su trabajo bien y toman las precauciones no importa, ¿verdad? Pero, ¿y en los tiempos del Covid?


¿Estamos dispuestos a sacrificar la comodidad emocional de un paciente por la pandemia? El tiempo le ha dado la razón a los investigadores que publicaron la recomendación. En estos tiempos donde la vida de alguien depende del contacto físico que tienen o dejan de tener, es importante conservar la salud por encima de todo. También, debemos considerar que hemos normalizado el uso de las mascarillas, y que tomar la precaución nunca esta de más. Es curioso como cambian las cosas, pero la mejor parte de los seres humanos es que aprenden a adaptarse rápidamente.


En conclusión, la mascarilla hoy en día es más importante que nunca. No solo se debe recibir su uso con buenos ojos, sino que se debe exigir cuando estamos en situaciones de contacto cercano, como lo es un examen médico.


Fernando Fernández, PI, BAI, CCDI, CDRS, CII, CAS, CHS-II, SPA

Presidente - Covert Intelligence, LLC

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