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JASON LEE Y LA FOTO DE DAVID HOPPER


SAN JUAN, PR – AGOSTO 2020 – La justicia siempre llega, de una forma u otra. A veces se tarda, pero siempre llega. Nosotros los investigadores privados sabemos de eso, porque nos encargamos de llegar hasta el final cuando aceptamos un caso. Y si no llegamos, por lo menos sabemos que le hicimos buen camino a la verdad. Aunque nuestra profesión es necesaria y a veces crucial, muchas personas no saben lo que hacemos, ni cómo trabajamos o los resultados que logramos.


El caso de la foto de Dennis Hopper es el ejemplo perfecto de una investigación en proceso, y demuestra cómo el poder manejarnos independientemente nos da más oportunidades investigativas.


Todo empezó con una foto del actor Dennis Hopper que el actor y fotógrafo Jason Lee tomó en el 2008. Lee pasó horas tratando de tomar una foto en formato polaroid, y cuando lo logró, la foto se publicó en una revista una sola vez, y ya. De la foto no existen reproducciones digitales, negativos, ni copias físicas. Hopper luego murió de cáncer de próstata en el 2010.


Si antes la foto era importante para Lee, ahora era crucial. Él tenía en sus manos una foto única. Reconociendo el impacto de la foto, Lee la prestó al museo THIS Los Angeles para una exhibición. Esta galería principiante le pertenecía a una pareja de amistades de Lee, llamados Jeremy y Claire Weiss.


Un poco antes de que la exhibición se acabara, una persona entró, cogió la foto, y siguió andando como si nada. Ahí empezó el corre y corre.


Aunque la policía de Los Ángeles tiene una división dedicada al hurto de piezas de arte invaluables, el departamento no pudo aceptar el caso. No había suficiente evidencia, porque las cámaras de seguridad tenían la memoria llena a la hora del crimen, y para la policía era una foto cualquiera y ya. Solo sabían que el responsable medía como 5’7” y que tenía un abrigo con capucha gris. Lee estaba ofreciendo una recompensa de $25,000.


En el desespero, Lee llegó a las puertas de Hunt Private Investigations en Laguna Hills, California. El dueño y ex jefe de la policía, Bill Hunt, aceptó el caso entendiendo las limitaciones. Hunt le dio el caso a Greg Kading, un investigador de casos sin resolver, también retirado de la policía.


Aquí es que el cuento se pone difícil. Kading descubrió que THIS Los Angeles recibió un correo electrónico de una persona, que resultó ser Andy Dobson, como un mes después del crimen. El mensaje mencionaba a un Troy Allman como sospechoso. Este mintió inicialmente sobre su nombre por miedo a que lo tildaran de chota. Dobson explicó que conoció a Allman unos meses luego del crimen en Guadalajara, México, y que llegó a verlo allí tirando el cuadro donde estaba la foto y usando el cristal protector para inhalar cocaína. El investigador Kading llevó a Dobson a Guadalajara para rastrear los hechos, pero no lograron nada, porque Dobson chotió que iban de camino y cuando llegaron, ya no había nadie.


Mientras Kading estaba entrevistando a Claire Weiss, una persona que estaba cerca de ella escuchó la descripción de Allman. Resulta que esta mujer, que no dio su nombre por privacidad, conocía a Allman gracias a una amiga, Jessica Wassil, que era una de las artistas exhibiendo con los Weiss esa noche y aparentemente salía con Allman.


Kading entonces descubrió que Wassil había llegado a la exhibición con Allman y otra persona, Neima Firouzi. Incluso, Wassil dijo que vio a Allman y Firouzi lejos de la galería y les dijo que devolvieran la foto. Cuando Hunt y Kading fueron a entrevistar a Firouzi, este les confesó que Allman le dijo que tomara la foto y se la llevara. Después del crimen, la meta era proteger a Firouzi, porque este quería ser maestro y no quería que su récord lo imposibilitara.

Cuatro días después de que Firouzi confesara, la foto apareció en una caja en la galería THIS Los Ángeles. A la agencia de Hunt le tomó siete meses en total resolver el caso en el 2012. Esta investigación incluyó viajes a México y múltiples entrevistas con posibles contactos para descifrar la historia de los acontecimientos.


Este caso no fue fácil. Como pueden ver, es una historia larga. ¿Se imaginan estar en el medio de esa investigación? Como profesionales, podemos llegar a estas resoluciones gracias a la naturaleza independiente de nuestro trabajo investigativo, y eso es importante. La policía no lo puede resolver todo, y no se puede depender de ellos para todo. La realidad sigue siendo que ellos tienen limitaciones que nosotros como investigadores privados no tenemos. Nunca sabes cuándo nuestro trabajo te va a sacar de un aprieto.


Fernando Fernández, PI, BAI, CCDI, CDRS, CII, CAS, CHS-II, SPA

Presidente - Covert Intelligence, LLC

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