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LOS PICHONES Y LA GUERRA FRÍA



SAN JUAN, PR – Septiembre 2019 – Cuando se trata de teorías de conspiración, el gobierno estadounidense se lleva el premio. Que si el aterrizaje en la luna fue falso, que si “Bigfoot”, y hasta los mitos (¿y realidades?) del Área 51. Si me siento a contarles todas las teorías que existen allá no termino. Una de las más increíbles es la teoría de que la Agencia de Inteligencia Central (conocida por sus siglas en inglés como CIA), emplea palomas y diferentes animales para llevar a cabo misiones de espionaje. Qué locura, ¿verdad?


Pues no es tan loco ná', porque la CIA publicó recientemente varios expedientes que detallan el uso de pichones para espiar misiles extranjeros. Incluso, además de pichones, utilizaban delfines, cuervos y hasta cacatúas. Los expedientes también revelan cómo se entrenaron las aves para fotografiar áreas privadas de la Unión Soviética durante varias misiones clandestinas. Así que, en caso de emergencia, ya sabemos que la CIA sabe como entrenar delfines, ya que estos también cumplían con “funciones únicas” durante estas misiones secretas.


Estas misiones se dieron durante los tiempos de la guerra fría. Los animales empezaron a ponerse en acción en los 1970, basado en los estudios y pruebas que confirmaban la utilidad de ciertos animales en el 1960. Una de las cualidades que llevó al uso principal de pichones en este tiempo fue la habilidad que estos tienen para poder volver a su casa sin importar donde las tiren. La CIA también hizo experimentos con aves migratorias, pensando usarlas como sensores para detectar si la Unión Soviética estaba haciendo uso de armas químicas.


En Florida, se estaban entrenando delfines para atacar las entregas extranjeras. Y si esto no es suficiente, también se les estaba entrenando para cargar sensores que recolectan sonidos de submarinos nucleares soviéticos, y para cargar y entregar paquetes a barcos en movimiento.


La CIA estaba gastando hasta $600,000 en tres programas: Oxygas, que se enfocaba en delfines, Axiolite, enfocado en aves y Kechel, que buscaba la utilidad de gatos y perros. Otros expedientes mencionan que también se estaba experimentando con águilas canadienses. Aún así, los pichones siempre resultaron ser los más efectivos, y pronto se empezaron a hacer pruebas. Una de ellas fue en Washington DC en el Navy Yard. Se amarró una cámara valorada en $2,000 a uno de los pichones y obtuvo resultados claros y en alta resolución a la hora de revelar las fotos. Dicen que tenían mejor resolución que algunos satélites en ese momento.


Esta agencia gubernamental sabía exactamente lo que hacía. Tanto así, que sabían que era una posibilidad que alguien del público se encontrara un pichón con una cámara. Para desviar la atención, se empezaron a regar muchísimas historias elaboradas y falsas. Como puedes ver, funcionó. Antes de leer esto, de seguro le dirías “loco” al que te viniera con este cuento.


Aunque los documentos en cuanto al entrenamiento y pruebas del uso de animales para misiones secretas están publicados, no sabemos exactamente cuántas misiones oficiales (y exitosas) se llevaron a cabo. Toda esa información sigue siendo clasificada y privada. De todos modos, pienso que no falta mucho para que empiecen a salir. El hecho de que se pudo confirmar el uso de animales para espionaje durante tiempos de guerra fría es un logro. El público sabe, y solo falta confirmación de los hechos.


¿Por qué esto es importante? Las teorías de conspiración se tildan así por ser producto de la paranoia humana, que se cultiva por la sociedad en la que vivimos. Igual se relacionan con complicaciones mentales que son “demasiado elaboradas para que sean reales”. Por años muchos tuvieron acceso a evidencias y sabían en algún nivel sobre este suceso histórico sobre el uso de animales para el espionaje. El gobierno les tildó de exagerados, locos y quien sabe que más. Mi pregunta es: ¿qué más pensamos que es una teoría de conspiración, pero a la larga es verídico? Guarda tu escepticismo cerquita, que nunca sabes cuando te va a confirmar la realidad en la que vivimos.


Fernando Fernández, LPI, BAI, CCDI, CDRS, CII, CAS, CHS-II

Presidente - Covert Intelligence, LLC

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