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EYEDETECT Y EL ENGAÑO DE LAS PRUEBAS DE POLÍGRAFO



SAN JUAN, PR – OCTUBRE 2019 — Por naturaleza, los seres humanos siempre estamos tratando de obtener la sociedad utópica de nuestros sueños. Llevamos años dependiendo (erróneamente) de los detectores de mentiras para poder confirmar en qué lado de la verdad se encuentra el individuo en la interrogación. Digo erróneamente, porque es un secreto a voces que las pruebas de polígrafo no son exactas, y así como cualquiera las falla, cualquiera las pasa. Aunque sabemos el engaño que son, las continuamos usando, tanto así que es una industria de casi dos billones de dólares en los Estados Unidos. Haría sentido que, conociendo el campo, alguien inventara otra alternativa, ¿verdad?


Creado por Conversus en el 2014, EyeDetect es un sistema que captura y analiza los cambios imperceptibles en los ojos. Los cambios como dilatación en las pupilas y el tiempo de reacción del ojo supuestamente detectan cuando el sujeto está mintiendo o no. Lo que las pruebas de polígrafo se tomaban de dos a cuatro horas en calcular, EyeDetect dice hacerlo en quince o veinte minutos. Una cámara infrarroja le toma sesenta fotos por segundo al ojo, mientras el sujeto contesta preguntas en una tableta. De aquí, la data va a un servidor de Conversus, que determina la respuesta dejándose llevar por un algoritmo inteligente.


Conversus alega que la excitación emocional puede delatar las mentiras a través de los ojos.

EyeDetect se vende como una alternativa más confiable, exacta y barata que el polígrafo. Prometen ser “el futuro de detección de mentiras”, con un 86% de veracidad, comparado con el 70% de las pruebas de polígrafo. La compañía dice que ya varias agencias locales y federales están utilizando la tecnología para evaluar candidatos para nuevas posiciones de trabajo. Pero, una investigación del medio digital WIRED reveló que ninguna compañía respondió a estas declaraciones.


Si todo esto suena demasiado bueno para ser real, tienes razón. Aunque EyeDetect está innovando una industria retrógrada, todavía hay muchos problemas que hay que tomar en consideración. Cuando se trata de este tipo de tecnología, que fácilmente puede cambiar la vida de alguien, hay que hablar claro y denunciar las fallas.


Una de las razones principales por las que las pruebas de polígrafo no son confiables, es el elemento humano. Con estas pruebas, el operador puede llegar a una conclusión contaminada por sus propios valores, creencias, preferencias personales, etcétera. Aunque EyeDetect es mayormente digital y se basa en algoritmos, todo esto fue, en primer lugar, preparado y calibrado por un ser humano.


Según algunos análisis de práctica, la prueba parece tener resultados variados dependiendo del nivel de educación de la persona. Esta sospecha viene de una instancia en la que unos oficiales tomaron la prueba, y fallaron porque no entendían las preguntas y no podían leer bien. Mientras tanto, empleados de una aerolínea con educación avanzada pasaron las pruebas como si nada. Las incongruencias no paran ahí.


Existe correspondencia entre Conversus y el departamento de la policía de Salt Lake City en el que se discute un examen de uno de los candidatos. Este admitió haber hecho una de las acciones descalificantes para el puesto, y como quiera pasó el examen con un 78, cuando solo se necesita 50 para pasar. En esta conversación, Conversus habla de cómo le exhorta a los departamentos de la policía a administrar pruebas más fáciles a sus empleados. Sugieren hacer una prueba nueva para estos casos y “suavizar el algoritmo”. Como si esto no fuera suficiente, también existe evidencia de que Conversus ha alterado resultados a petición del cliente.


Para terminar de meter la pata, Conversus presume de que sus pruebas se pueden modificar por población, dependiendo de la tasa de fallos que resultan por áreas demográficas. Esto lo que significa es que la prueba pone a todas las personas con antecedentes similares en una misma sección para evaluar por igual.


No existe una escala para medir los daños que esta desigualdad tan delincuente crearía. Los oficiales y las personas de mayores recursos tendrían los privilegios que “decir la verdad” trae, mientras que los pobres, los de menos recursos, no tienen ni chance en la pelea.


Cuando venimos a ver, no estamos cerca de ninguna innovación ná'. Un avance no es avance si se basa en segregar y favorecer el poder sobre la verdadera justicia. Me parece que, aún sabiendo que las pruebas de polígrafo que tenemos hoy en día son fatulas, las utilizamos porque nos queremos zapatear la responsabilidad. El peso de hacer una determinación contra el carácter de alguien, sabiendo que puede tener un impacto permanente en su vida, es mucho. Es mejor cuando una máquina te dice lo que es “verdad”. Nos falta mucho por aprender.


Fernando Fernández, LPI, BAI, CCDI, CDRS, CII, CAS, CHS-II

Presidente - Covert Intelligence, LLC

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